Efectos del duelo ante la muerte de un hijo
La muerte de un bebé es quizá la peor tragedia que cualquier familia pueda imaginarse. Usted no piense que su bebé puede morirse. Los bebés significan el comienzo de la vida, no el final. Esta contradicción es lo que hace que la muerte de un bebé sea tan incomprensible, tan difícil de creer y aceptar.
Cuando un bebé muere, también muere un poco nuestra esperanza, parte de nuestros sueños se hacen pedazos, se borra parte de nuestro futuro incluso antes de haberse escrito. Además de la pérdida física, hay una pérdida emocional y una pérdida de todo lo que promete una vida nueva. Esto es así, ya sea que el bebé muera de recién nacido o antes de nacer como consecuencia de un aborto espontáneo, un nacimiento sin vida u otras causas. La sociedad ha tardado en reconocer que el impacto sobre los padres puede ser el mismo independientemente de cuándo se produce la pérdida. El dolor de los padres después de tener un bebé prematuro es tan válido y real como la pérdida de un bebé nacido a término.
 
Nuestra asociación recomienda a aquellos padres o familiares que han pasado por la pérdida de un bebé prematuro, que se pongan en contacto con el Grupo de Apoyo para madres y padres que han perdido un hijo – Para Siempre…en el corazón -, en Tenerife. Este grupo intenta ser un espacio de encuentro destinado a todos los padres y madres que deseen reencontrarse con ustedes mismos y vuestro ser querido, desde la compasión, el dolor, y el encuentro compartido de los significados de vuestra pérdida.

Para más información, ponerse en contacto a través de:

 
Teléfonos:
Lydia y Luis: 635180728
Alfonso: 670354990
 
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